El Greco vídeo y ensayo

    El Peso de Toledo en El Greco

La función del peso de Toledo en los cuadros del Greco proviene de la cultura, el misticismo, y la religión y sobrepasa los límites impuestos. La unión de la ciudad de Toledo afecta el uso en sus pinturas al usar gente enlazada la historia que vivió la ciudad en diferentes periodos. El misticismo de la ciudad se impone como inspiración para el uso de pacientes de un manicomio para representar las expresiones de los apóstoles en las obras del Greco llamadas el Apostolado. También, la religión como un componente de igualdad de las tres religiones en su cuadro de Jesucristo al posicionarlo al centro en vez de a lo alto de la obra.

Toledo es una ciudad que ha vivido varias etapas evolutivas, por esa misma razón, se conoce como la ciudad de las tres culturas. En la ciudad hasta la fecha se conservan varias mezquitas, iglesias y sinagogas, que son iconos representativos de esas etapas. La influencia musulmana, judía y cristiana lograron crear un aspecto de mezcla pacífica entre los habitantes de la ciudad. La ciudad ahora en día conserva esa esencia de comunión entre sus ciudadanos porque es una costumbre que se ha acogido de hace siglos. Mucha gente ama Toledo. Esto es debido a su historia, puesto que, se le conoce como la ciudad de las tres culturas la musulmana, judía y cristiana, pero también porque sus habitantes reciben a otras personas con mucho afecto y cariño. En efecto, por eso fue fundada la escuela de traductores la encargada de reunir los conocimientos de los ciudadanos más ilustres de la época, y estos pertenecían a diferentes religiones, pero eso no era problema alguno para ellos.

Toledo también es un lugar místico, pues el Greco (el griego), acorde con la hipótesis de Marañón, en sus obras del Apostolado, usa a pacientes dementes de un asilo para locos, y de ellos toma sus facciones del rostro y con ellas dibuja a cada uno de los apóstoles retratados en el Apostolado. Claro esto es una hipótesis, pero hay mucha probabilidad de que haya sido cierto esto que nos propone Marañón. Esto nos da a entender, como el Greco tenía un amor no sólo por la ciudad, pero también por los toledanos, aun siendo estos enfermos mentales. La verdad que es algo inimaginable, pero posible. Esto es lo que hace de Toledo una ciudad en armonía, pero a la misma vez, una ciudad mística llena de sorpresas e historias que hasta la fecha se escuchan entre la multitud.

La religión católica es eminente en la ciudad y, el siglo XVI es prueba perfecta, puesto que, en esa época, el Greco, empezó a pintar cuadros al óleo de gente muy importante, claro que en su tiempo, no fueron muy apreciados por el público hasta el siglo XX. Una de las obras más importantes del Greco en Toledo fue la de El entierro del conde de Orgaz. Esta es su obra más conocida hasta la fecha. Puestos que ésta describe una leyenda que dice que al momento de la muerte del conde, san Esteban y san Agustín enterraron a el conde. En esta misma, el Greco recreó un entierro con la pompa del siglo XVI, y por la parte superior, representó la llegada del conde a la gloria. Cabe destacar que, el Greco no tuvo gran reconocimiento de su arte y estilo hasta después de su muerte, pero en nuestros días es conocido como uno de los artistas más grandes de la civilización occidental.

El Greco fue un ícono del arte no sólo en Toledo, sino, en toda España. El uso exagerado del color rojo y el elongamiento de los cuerpos en sus obras, le llevan a tener un estilo único, pero muy rechazado por la gente de la época. Se le compara con artistas como Miguel Ángel, Tiziano y otros artistas famosos del siglo XVI, los cuales tuvieron su esplendor en el Renacimiento italiano. Se podría decir, que el Greco, fue el Miguel Ángel de España. Puesto que él adoptó los estilos de Miguel Ángel y Tiziano y los incorporó en sus obras, así creando un estilo nuevo y racional para la época. Como no era italiano, no tuvo la oportunidad de triunfar como los grandes artistas de Italia y así es como emprende su viaje por España llegando así a la ciudad de las tres culturas, en magnifico Toledo, el Toledo histórico y extravagante que llegaría a ser cuna y casa de sus más grandes obras en nuestra actualidad.

En conclusión, el misticismo, las religiones, la gente y el Greco son parte de la historia y de cada etapa que ha vivido la ciudad. Estas son razón suficiente para que la gente venga a Toledo y se entere por sí misma, de lo que realmente ha sido testigo la ciudad y sus calles, cada rincón, cada espacio en ella, cada individuo que la habita, pero sobre todo, esa esencia que se puede percibir al momento de llagar a la ciudad. La riqueza de su cultura y la preservación de la misma entre su gente hace de Toledo un lugar indescriptible, pues hacen falta palabra para poder asimilar, por lo menos, una pisca de lo que por esta ciudad se ha vivido en el transcurso de los siglos.

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Toledo Inquieta y Enloquece

Toledo inquieta y enloquece

La ciudad de Toledo es un sitio de magia y de locura por distintas razones. Aquí se puede encontrar la riqueza de la cultural cuando se trata de la comida, la música, las tradiciones religiosas, la mezcla de las tres culturas y sobre todo el arte. Al trascender por la ciudad es impresionante encontrar las capas de civilizaciones que añade ese toque diferente a Toledo, más conocida como la ciudad de las tres culturas, que no se puede ver tanto en otros sitios. No cabe duda que Toledo siempre fue un lugar en donde muchos escritores literatos, pintores, compositores, humanistas entre otros pudieron realizar grandes de sus obras maestras. Como turistas, podemos ver como el misticismo y lo sobrenatural en Toledo no ha cambiado en el transcurso de los siglos. Aun se puede ver esa realidad transmundana que se refleja al caminar por la ciudad de Toledo y que les dio la inspiración a muchos artistas famosos como lo vemos en las obras maestras del pintor Doménikos Theotokópoulos, conocido como el Greco y el literario Teófilo Gautier.

Teófilo Gautier logra relatarnos sus primeras impresiones de la ciudad de Toledo en su fragmento “impresiones”. Gautier describe cómo es que fue su llegada a la ciudad en una forma descriptiva que logra que el lector capte una visión sensacional sobre lo visto. En este relato de la ciudad de Toledo, Gautier logra describir sus bellas calles estrechas, su arquitectura única, su mezcla de culturas  y como todo un poeta logra describir la naturaleza que le viene con facilidad al mencionar los colores extremos que tiene la hermosa ciudad. ¨Esta vista tiene la particularidad de que carece de aire ambiente y de esa neblina que en nuestro país envuelve todas las perspectivas lejanas la transparencia de la atmósfera deja toda su precisión a las líneas y permita distinguir los menores detalles a distancias considerables¨ (Gautier). Siendo mi primera vez en esta ciudad fascinante, mis impresiones no fueron muy diferentes a las que tuvo Gautier siglos atrás.

Mi primer día en Toledo fue el 14 de junio y mi estancia una duración de cinco semanas. Es difícil de explicar las emociones al tratar de describir todo lo extraordinario y místico que se ve al entrar a la ciudad de Toledo. Hay tanta historia en un espacio tan reducido que hace miles de años fue habitado por tres diferentes culturas, musulmanes, judíos y cristianos al mismo tiempo. Algo que no era común en una ciudad.  Empezando el recorrido por la calle de la sillería, se ve a lo largo una calle muy estrecha de piedra de lo cual fue muy probable que haya sido igual en el tiempo de Gautier. Los edificios tienen fachadas de ladrillos pero se ve como a lo largo del tiempo se han estado reconstruyendo diferentes fachadas de cemento. También se puede ver como algunos edificios eran de una o dos plantas y ahora se han fincado más plantas en la parte superior. Los edificios son tonos similares, amarrillo muy pálido, naranja pálido, y en ocasiones se muestra el rojo del ladrillo.

En algunas esquinas se encuentran unas argollas en donde solían amarrar a sus caballos fuera de sus casas. Es difícil de entender cómo es que los habitantes de la ciudad manejan con mucha comodidad por estas calles tan estrechas. Antes del siglo XIX, la transportación de los habitantes era por medio de caballos y carretas, siendo que las calles siempre han sido tan estrechas no habría el mismo problema que hoy. Lo curioso es que es muy difícil de encontrar calles rectas, la mayoría de ellas son curveadas, algunas más estrechas que otras, y con la posibilidad que te encuentres atrapado sin salida al otro lado. Las calles transmiten un sentido de encerramiento, del cual es difícil no presenciar en todo el casco histórico.

Las puertas son grandes y muy antiguas, algunas de madera y otras de fierro, tal y como lo menciona Gautier. Efectivamente, se pueden apreciar las bolas que decoran las puertas y los barrotes, es algo muy frecuente como lo dice él. Dentro de estas puertas enormes, se puede ver otra puerta más pequeña por donde entra y sale la gente. El color de las puertas es muy oscuro, casi marrón, con decoraciones de pilares de granito azulado en los marcos. Estas puertas antiguas conservan la historia que desde hace siglos la ciudad de Toledo ha mantenido viva.

La expresión de como Toledo es una cárcel para Gautier es una realidad que hoy en día lo podemos sentir. Las calles son tan estrechas, como un laberinto, que te da la sensación de no tener una salida, un destino seguro. Al caminar puedes sentir el estrés, la preocupación del tener que cuidarte por los coches que logran navegar por esta ciudad. Claro, que el tiempo de Gautier no había coches, pero quizá la gente y los caballos eran parte de su estrés. Un pueblo muy habitado en donde el pueblo ya no cabía.

Una figura muy importante en esta tan bella ciudad es la del Greco. Doménikos Theotokópoulos, ahora conocido como el Greco, fue un pintor muy famoso por sus obras que con su estilo único llegó a finales del renacimiento. El Greco tuvo una vida muy interesante pero no fue hasta el año 1577 que llegó a la ciudad de Toledo en donde obtuvo fama como pintor. Toledo ahora tiene el privilegio de conservar la gran mayoría de las obras que el Greco mismo pintó. El Museo del Greco conserva una de las cinco exposiciones de los apostolados, se dice que es el apostolado con mayor calidad. Esta es una razón más al decir que Toledo es una ciudad mágica que enloquece la mente del hombre al darle el toque único a cualquier artista.

El estilo personal del Greco se describe como único, influenciado por el arte italiano. Siempre transmitía su visión al lienzo con una iluminación en el personaje que le daba vida. Sus colores tienen un tono muy intenso. La técnica de cómo trabajar los pinceles por medio de las pastas es una forma de reconocer las obras del gran artista. Se dice que la exposición de los apostolados no está totalmente completa, aun se puede ver como algunos personajes señalan estos rasgos por medio de partes del cuerpo incompletas. Otra cualidad muy interesante de estas obras son los rostros de los personajes. Al estar frente a ellos, se puede notar en las manos que estos personajes fueron pintados en constante movimiento al igual que sus miradas. Es difícil ignorar las miradas perdidas de estos personajes , un poco inquietas, reflejando quizá un estrés del cual da mucho de qué hablar.

En 1956 el médico y humanista Gregorio Marañón hizo una investigación en la ciudad de Toledo, donde el Greco creó la mayoría de sus grandes obras maestras. En esta investigación el doctor Marañón quería demostrar la táctica que el mismo Greco utilizaba al pintar sus obras y transmitiendo la locura que abre al mundo y nos hace ver cosas que nunca jamás hubiéramos podido ver. Se dice que el Greco iba a los manicomios y utilizaba a los enfermos mentales que estaban internados como modelos para sus pinturas. Les ponía el vestuario, como el de los apóstoles, y luego los pintaba en un lienzo, transmitiendo sus movimientos y sus expresiones de la cara y mirada en la obra. Lo más interesante es pensar en ¿Por qué El Greco hacía esto? ¿Por qué utilizar a los locos y no a personas sin algún tipo de enfermedad? Bueno, la conclusión de esta investigación fue muy interesante. El médico Marañón fue a los hospitales y retrató a los enfermos mentales vestidos como en las obras de los apostolados. Se destacó que la mirada perdida que estos personajes transmitían al lienzo era parte del arte con el que jugaba el mismo Greco. La mirada perdida en la cara de los locos nos daba la mirada de sobre excitación de la vida. Por medio de la investigación se presentaron fotografías comparadas al lado de las obras de El Greco. Los personajes son muy similares, el pelo y barba larga, vestuario de los apóstoles, movimiento de las manos, expresiones del rostro, y la mirada perdida.

Tras el trabajo de los artistas mencionados, se puede establecer la conclusión de que la ciudad de Toledo transmitió una gran inspiración que culminaban sus grandes obras. Gautier tenía la inspiración de la hermosa ciudad al transmitir sus emociones en unas hojas de papel. La riqueza de las tres culturas sin duda le da el transcurso perfecto a la historia que aún podemos encontrar en Toledo. El Greco transmitió la locura y el estrés de la vida toledana en sus obras que aún se conservan en varios sitios en la ciudad. Como turistas, podemos sentir esa sensación al caminar por las calles extremadamente estrechas. Es una sensación de estrés al pensar que un coche te puede llevar si no se tiene cuidado al verles pasar. La población aún sigue creciendo y no hay más remedio que fincar por encima de las plantas ya existentes. Aunque Toledo es una ciudad muy antigua, también transmite algo de modernismo que te hace pensar que estamos en el siglo XVI y no en la época de los grandes maestros como Gautier y el Greco. Con estrés o con locura, Toledo siempre será la ciudad de inspiración de muchos grandes maestros.