El Greco vídeo y ensayo

    El Peso de Toledo en El Greco

La función del peso de Toledo en los cuadros del Greco proviene de la cultura, el misticismo, y la religión y sobrepasa los límites impuestos. La unión de la ciudad de Toledo afecta el uso en sus pinturas al usar gente enlazada la historia que vivió la ciudad en diferentes periodos. El misticismo de la ciudad se impone como inspiración para el uso de pacientes de un manicomio para representar las expresiones de los apóstoles en las obras del Greco llamadas el Apostolado. También, la religión como un componente de igualdad de las tres religiones en su cuadro de Jesucristo al posicionarlo al centro en vez de a lo alto de la obra.

Toledo es una ciudad que ha vivido varias etapas evolutivas, por esa misma razón, se conoce como la ciudad de las tres culturas. En la ciudad hasta la fecha se conservan varias mezquitas, iglesias y sinagogas, que son iconos representativos de esas etapas. La influencia musulmana, judía y cristiana lograron crear un aspecto de mezcla pacífica entre los habitantes de la ciudad. La ciudad ahora en día conserva esa esencia de comunión entre sus ciudadanos porque es una costumbre que se ha acogido de hace siglos. Mucha gente ama Toledo. Esto es debido a su historia, puesto que, se le conoce como la ciudad de las tres culturas la musulmana, judía y cristiana, pero también porque sus habitantes reciben a otras personas con mucho afecto y cariño. En efecto, por eso fue fundada la escuela de traductores la encargada de reunir los conocimientos de los ciudadanos más ilustres de la época, y estos pertenecían a diferentes religiones, pero eso no era problema alguno para ellos.

Toledo también es un lugar místico, pues el Greco (el griego), acorde con la hipótesis de Marañón, en sus obras del Apostolado, usa a pacientes dementes de un asilo para locos, y de ellos toma sus facciones del rostro y con ellas dibuja a cada uno de los apóstoles retratados en el Apostolado. Claro esto es una hipótesis, pero hay mucha probabilidad de que haya sido cierto esto que nos propone Marañón. Esto nos da a entender, como el Greco tenía un amor no sólo por la ciudad, pero también por los toledanos, aun siendo estos enfermos mentales. La verdad que es algo inimaginable, pero posible. Esto es lo que hace de Toledo una ciudad en armonía, pero a la misma vez, una ciudad mística llena de sorpresas e historias que hasta la fecha se escuchan entre la multitud.

La religión católica es eminente en la ciudad y, el siglo XVI es prueba perfecta, puesto que, en esa época, el Greco, empezó a pintar cuadros al óleo de gente muy importante, claro que en su tiempo, no fueron muy apreciados por el público hasta el siglo XX. Una de las obras más importantes del Greco en Toledo fue la de El entierro del conde de Orgaz. Esta es su obra más conocida hasta la fecha. Puestos que ésta describe una leyenda que dice que al momento de la muerte del conde, san Esteban y san Agustín enterraron a el conde. En esta misma, el Greco recreó un entierro con la pompa del siglo XVI, y por la parte superior, representó la llegada del conde a la gloria. Cabe destacar que, el Greco no tuvo gran reconocimiento de su arte y estilo hasta después de su muerte, pero en nuestros días es conocido como uno de los artistas más grandes de la civilización occidental.

El Greco fue un ícono del arte no sólo en Toledo, sino, en toda España. El uso exagerado del color rojo y el elongamiento de los cuerpos en sus obras, le llevan a tener un estilo único, pero muy rechazado por la gente de la época. Se le compara con artistas como Miguel Ángel, Tiziano y otros artistas famosos del siglo XVI, los cuales tuvieron su esplendor en el Renacimiento italiano. Se podría decir, que el Greco, fue el Miguel Ángel de España. Puesto que él adoptó los estilos de Miguel Ángel y Tiziano y los incorporó en sus obras, así creando un estilo nuevo y racional para la época. Como no era italiano, no tuvo la oportunidad de triunfar como los grandes artistas de Italia y así es como emprende su viaje por España llegando así a la ciudad de las tres culturas, en magnifico Toledo, el Toledo histórico y extravagante que llegaría a ser cuna y casa de sus más grandes obras en nuestra actualidad.

En conclusión, el misticismo, las religiones, la gente y el Greco son parte de la historia y de cada etapa que ha vivido la ciudad. Estas son razón suficiente para que la gente venga a Toledo y se entere por sí misma, de lo que realmente ha sido testigo la ciudad y sus calles, cada rincón, cada espacio en ella, cada individuo que la habita, pero sobre todo, esa esencia que se puede percibir al momento de llagar a la ciudad. La riqueza de su cultura y la preservación de la misma entre su gente hace de Toledo un lugar indescriptible, pues hacen falta palabra para poder asimilar, por lo menos, una pisca de lo que por esta ciudad se ha vivido en el transcurso de los siglos.

El Greco y Toledo

 

Toledo y El Greco

El misticismo controversial en los cuadros de El Greco, y las obras de algunos escritores e historiadores han contribuido a la difusión de la imagen de Toledo.  Doménikos Theotokópoulos, El Greco, fue pintor, escultor, y arquitecto que creó obras para dar vida a la ciudad que se encontraba alrededor de él, durante su vida en Toledo. Él y otros artistas, escritores, e historiadores utilizan los aspectos del ser humano para exaltar y personificar la ciudad, y su gente.

Pedro Laín Entralgo, en su obra, Diseño de Alzado, describe las entidades que ayudan a construir la ciudad de Toledo. Nos manda a imaginarnos en el mismo tiempo en lo cual vivió El Greco. Los años que lleva Toledo representan siglos de cultura, arquitectura, y gente diferente, los cuales, sobre todo, han agregado una personalidad a la ciudad. En el texto, Entralgo describe Toledo usando tres aspectos principales de la ciudad: la roca, el agua, y la luz. El texto dice que la roca es la materia que da solidez a la naturaleza toledana. La roca, entonces, es como el cuerpo de una persona, y el río como la sangre. El texto también dice que “esa constante aspiración dinámica de lo inerte hacia lo vivo es tal vez el carácter primario del agua toledana, agua que corre y canta, que se va y acompaña,” la cual significa que estos dos aspectos trabajan juntos para dar la vida a la bella ciudad. Como la piel y la sangre de un ser humano, la roca y agua son lo mismo para Toledo. El último aspecto es la luz y el color de la ciudad. Entralgo dice que el sol, y la luz, transfiguran el cuerpo de Toledo y éste se hace, más allá del fondo de nuestra retina. Mauricio Barres abunda en este aspecto en su obra Secreto de Toledo al explicar que “Los últimos rayos solares, que pasan por encima de la Sierra, lo iluminan con un resplandor amarillento… Muy pronto las montañas se recortan sobre n cielo rojo que inflama a la ciudad.” Esta explosión de color representa el alma de la ciudad. La luz da vida a Toledo y la instila con la pasión, el amor, y la consciencia. Barres explica que básicamente alguien necesitaría un alma tan apasionada para aprender y fijar en un segundo la mutabilidad del cielo, de las tierras, de los edificios, y en sus remolinos, al Tajo.

Mauricio Barres en su obra, Secreto de Toledo, describe la ciudad como una entidad viva, con características de un amante y amigo durante varios años de descubrimiento toledano. Él nos recuerda que él vive en la misma ciudad en la cual vivió El Greco. Este aspecto de la ciudad teniendo los aspectos de un ser humano relata la inquietud de la ciudad. Pio Baroja dice en su obra El entierro del Conde de Orgaz que su personaje principal no podía orientarse nunca, aunque había estado varias veces en él. En la obra de Barres, él dice que “queda en el aire un cierto desasosiego, una cierta inquietud, un cierto misterio.” No hay aspectos fijos que representan esta inquietud, pero se puede decir que se basa en sus calles, que por ser como un laberinto, que una persona se puede volver loco al estar en Toledo por tanto tiempo. Hoy en día, hay un lema que se usa que dice “#Toledo Enamora;” este lema viene del hecho que una persona puede enamorarse con la ciudad y volverse loca adentro de sus muros, y que estas dos acciones pueden ser casi lo mismo. Al describir la ciudad como persona, en el párrafo anterior, este aspecto tiene más sentido. Una persona puede enamorarse de la ciudad y volverse loco porque Toledo tiene una cierta energía, representada por el cuerpo, la sangre, y el alma de esta. Así como Mauricio Barres escribió acerca del Secreto de Toledo, y de cómo la ciudad enamora, y enloquece, así mismo otros han hablado de las controversiales expresiones en los rostros en las obras de el Greco.

Muchos artistas, historiadores, y entendidos en la materia han escrito acerca de las expresiones de los rostros en las pinturas del Greco. El médico, humanista, historiador y ensayista, Gregorio Marañón en su libro El Greco y Toledo, escribió lo que el mismo título, “La hipótesis de la locura”, en donde hace referencia a la conducta y pensamiento de los hombres. Marañón dice que los intelectuales consideraban normales a los individuos que se ajustan a unas pautas determinadas, creadas por un convenio tácito, refrendado por leyes y reglamentos. Gregorio Marañón denominó a estos seres grises, y dice que el límite de la normalidad no termina donde acaba lo gris, sino mucho más allá. A los que traspasan los limites se les condena de tener un toque de locura, o de conducta antisocial, y dice que en este grupo se asocian santos, y grandes creadores a los que se les juzgaba de extravagantes o dementes.

La extravagancia en las pinturas del Greco despertó sospechas de locura. Algunos llegaron a afirmar que el pintor sufría de alucinaciones mentales. En respuesta a esto, Marañón dice que cita a propósito en su libro a Santa Teresa, quien al igual que el Greco vivió en Toledo, pero por una temporada, y quien fue diagnosticada de diversas neurosis y psicopatías, El escritor dice que Santa Teresa y el Greco, sin conocerse coincidían “Entre en desatino por amor de Dios de la santa, y el desatino de algunas pinturas del Greco, que son también embriaguez de divinidad.” También afirma que el historiador Galdós informó que el Greco en sus últimos años no firmaba los documentos de sus pleitos y contratos, sino su hijo, lo que sugiere “que estaban alteradas sus condiciones mentales.”

Muchos psiquiatras dieron diferentes diagnósticos al pintor Cretense, por la extravagancia y excentricidad de sus pinturas. Gregorio Marañón dice que “el ambiente de Toledo era propicio a esta semilocura.”

“Los modelos de los enajenados,” es otro tema tratado por Marañón en su libro. Dice que “A él le interesaba tratar de encontrar los enajenados del Toledo actual.” Marañón buscaba en los Toledanos del siglo XX, por una parte, los rasgos raciales de los que convivieron con el Greco, en el siglo XVI, y XVII, y por otra, la expresión de “Arrebatado misticismo,” de los modelos que usó el pintor en sus obras, y quienes para muchos eran los dementes de Nuncio Viejo.  Gregorio Marañón concluye que los personajes del Toledo de la época del Greco, y los del Nuncio Viejo, son idénticos a los de la población del Nuncio Nuevo, y a las de agrupaciones de seres que circulan por las calles toledanas.

El escritor afirma que “Un hombre normal puede reunir las características externas para ser modelo de un santo, pero, el fuego espiritual el temblor del alma exaltada, sólo en la humanidad que habita tanto en el Nuncio como en cualquier manicomio se puede encontrar la Expresión de heroísmo y de santidad en los que se creen héroes o santos.” Para reafirmar su opinión, Marañón cita entre otros ejemplos a los modelos de las vírgenes y los ángeles, que el Greco utilizó en sus pinturas. Dice que en estas caras se puede ver reflejados los rasgos raciales de las tres culturas habitantes en Toledo. En cuanto a las expresiones de los apóstoles y santos, este dice que son las expresiones de los enajenados. Pues solo estos en medio de su locura, pueden reflejar el misticismo, la inocencia y santidad, que se encuentra en los rostros de las pinturas de El Greco.

Desde hace varios siglos, muchos han descrito el encanto, la arquitectura, y la gente de Toledo. El Greco con los colores extravagantes y los rostros de los santos con su expresión de “arrebatado misticismo,” como lo dijo Gregorio Marañón, y la obra Vista y Plano de Toledo, por su especial relevancia y rareza, nunca antes vista en España. Pedro Laín Entralgo, con su comparación de Toledo con la roca, la luz y el agua, Mauricio Barres, quien dice que Toledo es una entidad viva, y Gregorio Marañón, quien en su libro El Greco y Toledo busca desentrañar el mensaje que el pintor plasmó en sus pinturas, así como hacer viajar al lector en el tiempo y ubicarse en los siglos XVI y XVII, en la época en que el Greco, Santa Teresa y otros vivieron en la ciudad, para descubrir el secreto de esta que hace que quienes lleguen allí se enamoren. Todos ellos con sus obras enaltecen y promocionan la ciudad de Toledo.

 

 

“La ajorca de oro”- Gustavo A. Bécquer

Un vídeo de Andrés Cruz Medina y Alejandro Pérez García sobre La Catedral Primada de Toledo y la leyenda de “la ajorca de oro” de Gustavo Alonso Bécquer. Incluido un ensayo sobre la función de las estatuas en estas leyendas.

Los límites divinos: el orden en las estatuas

            En la leyenda, “La ajorca de oro”, la función de las estatuas en las leyendas de Gustavo Alfonso Bécquer es mantener límites sobre la humanidad al imponer formas de justicia sobrenaturales desde el punto de vista del Romanticismo. El primer ejemplo de esta situación es, cuando Pedro el caballero andante, mira hacia las estatuas y siente el temor de sus miradas cuando camina hacia la Virgen del Sagrario para coger la ajorca de oro. La segunda situación aparece en los cambios de expresión de la Virgen en el antes y el después de tomar la ajorca de oro. Finalmente, al tomar la ajorca y abrir los ojos, ser rodeado por todas las estatuas de la iglesia y ser encontrado por la mañana hablando locuras.

En la parte en la Pedro mira a las estatuas tomar vida, ésta representa como Bécquer hace uso de la imaginación, y como a las estatuas se les representa como guardianes que aguardan las cosas sagradas de la iglesia. Pero en mi opinión, las estatuas no cobraron vida, sino que, éstas cobraron vida gracias al fruto de la imaginación de Pedro y, a la misma vez, el miedo que pedro siente al estar en un lugar sagrado, lleno de tumbas de caballeros, obispos y reyes caídos. También, cuando María le dice a Pedro que la virgen que tiene la ajorca, es la Virgen del Sagrario él entra en terror y se puede notar el miedo o respeto que tiene hacia esa virgen. Claro, en la leyenda se habla de él, como un caballero muy valiente, en pocas palabras, un macho hecho y derecho, pero al estar dentro de la iglesia esa gallardía de tal cual caballero, no se hace notar en sus actos. Definitivamente, el amor hace que Pedro, se llene de valor, y se atreva a decirle a María que él le dará esa cosa que tanto anhela. Pero volviendo a los de las estatuas, también se puede decir que cobran vida gracias a la divinidad de Dios, y que es él el que hace que éstas cobren vida para resguardar la propiedad de la iglesia. Bécquer en sus otras obras hace uso de la simbología, por ejemplo, en la leyenda El Beso, Bécquer utiliza a las estatuas para castigar a los humanos que no respetan lo ajeno y sagrado que hay dentro de la casa de Dios, en este caso, las iglesias o catedrales. El uso de las estatuas en las leyendas de Bécquer, nos enseñan que éstas están allí para proteger los bienes que allí se encuentren, claro, pero también, para guardarles respeto por lo que fueron o por lo que ahora representan.

Los cambios de expresión de la virgen son de importancia, porque éstos, son muestra de cómo la Virgen del Sagrario se muestra al principio y ésta cambia de expresión más adelante. Al principio, se muestra a la virgen muy iluminada por una luz, que esta luz, puede ser representación de la divinidad de la misma. También, se le atribuye una sonrisa que inspira bondad y tranquilidad. En la leyenda se le describe así, “Sólo la Reina de los cielos, suavemente iluminada por una lámpara de oro, parecía sonreír tranquila, bondadosa y serena en medio de tanto horror”. Pero rápidamente esa sonrisa cambio, a una sonrisa temible, de esas sonrisas que se ven en las películas de terror. Este fue el motivo por el cual, Pedro entró en pánico. Como había dicho anteriormente, esto demuestra el enojo de estos objetos sagrados hacia el hombre corrompido por las garras del amor a lo ajeno. La leyenda describe el cambio inmediato de la virgen así, “Sin embargo, aquella sonrisa muda e inmóvil que lo tranquilizara un instante concluyó por infundir temor, un temor más extraño, más profundo que el que hasta entonces había sentido”.

Pedro ya teniendo la prenda en su mano, no quería abrir los ojos, esto es prueba absoluta de que él tenía miedo, un miedo que un caballero, si es que fuese un caballero de guerra, no mostraría en una situación como en la que estaba metido Pedro. He aquí donde Bécquer hace uso del Romanticismo, porque hace uso de lo sobrenatural, para poder darle a su obra un toque más tenebroso, y así mismo, hacer uso de la imaginación del lector par que él o ella misma, a su juicio logren una viva descripción de lo que vivió Pedro en ese preciso momento en el que logra abrir sus ojos. La manera de darnos a detalle el movimiento de cuerpo que Pedro muestra al estar dentro de la iglesia, nos da una idea más viva de lo que está pasando dentro de la catedral. Esos movimientos, temblorosos o más bien como los describe Bécquer, “sus dedos crispados la oprimían con una fuerza sobrenatural”. No cabe duda, de que, este detalle que nos da de Pedro es escalofriante para el lector mismo. Pues uno solo empuña la mano de esa manera cuando no encuentra salida, o hay temor por dentro o coraje. En el instante en que Pedro logra abrir los ojos, él pega un grito desesperado. Esto pudo haber sido que ya con tanta desesperación y miedo en sus entrañas, su subconsciente lo orilló al terror, a lo que presentía que iba a pasar, en este caso se dio cuenta que las estatuas ya habían cobrado vida y lo estaban rodeando para poder quitarle la ajorca. Pero esto sólo es producto de la imaginación que uso Bécquer en su personaje para ir más allá de lo normal, en este caso, lo sobrenatural, sin rebasar la razón misma.  Todo esto, es producto de la imaginación, de los personajes, pero también del narrador, que nos quiere hacer creer que lo sucedido fue un hecho real, pero no es nada más, que un mito.

Al último, Pedro es encontrado en la catedral tirado, pues él ya había enloquecido por las cosas sobrenaturales que vivió la noche anterior y su mente no fue capaz de diferenciar entre lo real y lo ficticio producto de un subconsciente lleno de cosas fuera de la realidad. Por supuesto, al ver tumbas, estatuas y demás, uno empieza a imaginar cosas que no son, y esto se debe a que desde niños se nos ha educado con ese tipo de leyendas de terror para así obedecer o tener respeto a un símbolo o imagen religioso. Algo muy curioso, es que cuando Juana, una de las profesoras de la universidad nos dio el recorrido, ella añadió, que a María se le había preguntado que, si conocía a Pedro, pero ésta respondió, que no. Esta parte, no está incluida en el texto que Bécquer escribió, pero es un dato muy curioso que pudo haber olvidado escribir Bécquer sobre la leyenda, porque claro estas no son sus leyendas, si no que él fue el encargado de publicarlas.

En conclusión, la función de las estatuas en las leyendas de Bécquer ponen un límite sobrenatural hacia la humanidad. Como hemos mencionado el temor que le causa la mirada de las estatuas a Pedro. El cambio de expresiones de la Virgen al saber que le están quitando algo que le pertenece a ella y al final cuando las estatuas toman la justicia en sus propias manos al hacer que el miedo de Pedro lo haga loco. Se puede decir que a la iglesia esto causó una satisfacción para que la gente le temiera al poder divino.

 

 

La religión en las leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer

 

El impacto literario de las leyendas becquerianas se basa en un método narrativo en donde las creencias religiosas están relacionadas con la tentación, el pecado, y el castigo. Las visiones y el sentimiento de atracción desenfrenada de los personajes masculinos de las leyendas becquerianas subyugan la voluntad de estos personajes, y los lleva a su destrucción. Por otro lado, algunas de las leyendas por Gustavo Adolfo Bécquer como El beso y La ajorca de oro demuestran que la belleza angelical de los personajes femeninos hace que la pasión se apodere del corazón de los hombres y los haga actuar en contra de su razón.

El escritor español del siglo XIX, Gustavo Adolfo Bécquer, nació en Sevilla en 1836, y murió a la edad de 34 años. Escribió entre otras, 86 rimas, y 28 leyendas que muestran un enfoque romántico que se puede ver en los temas como el amor imposible, el misterio, y lo sobrenatural. Otro tema que se ve reflejado en las leyendas de La ajorca de oro y El beso es el de la religión en la Época Medieval española. Bécquer está basando estas leyendas en las creencias religiosas medievales, en donde la mujer personifica la tentación, la ajorca y el beso, el pecado, y como castigo estos hombres son condenados a la locura o la muerte.

Este es el caso de Pedro Alfonso de Orellana, un personaje masculino valiente en la Ajorca de oro, quien roba la ajorca de oro de la Virgen de Sagrario con tal de complacer a su amada, María Antúnez, y así poder conquistar su corazón. En el momento en que la roba, es tal el sentimiento de culpa, que lo hace ver fantasmas que se levantan de sus tumbas y vienen a cobrarle su ofensa.  La tentación del supersticioso Pedro, en esta leyenda, deriva de la belleza angelical que María utiliza como arma para controlarlo. La primera línea en la leyenda dice “Ella era hermosa, hermosa con esa hermosura que inspira el vértigo… es sobrenatural; hermosura diabólica, que tal vez presta el demonio a algunos seres para hacerlos sus instrumentos en la tierra.”  Aunque María no le pide nada directamente, su belleza fue todavía una fuente de persuasión.

Ella tiene las características de un ángel y las influencias poderosas del diablo. El pecado de Pedro consiste en robar para su amada la ajorca de la Madre de Dios en la catedral de Toledo. Durante el robo, el miedo invade la mente del joven enamorado a causa del sacrilegio que ha cometido, y paga su pecado al volverse loco, lo que es su castigo. La cita, “ya no pudo resistir más. Las sienes le latieron con una violencia espantosa; una nube de sangre oscureció sus pupilas; arrojó un segundo grito, un grito desgarrador y sobrehumano, y cayó desvanecido sobre el ara” demuestra que la catedral y la religión se defendieron contra Pedro y su sacrilegio.  Bécquer utiliza aspectos relacionados a la iglesia en La ajorca de oro para incorporar etapas de tentación, pecado, y castigo, las cuales se pueden ver también en otras leyendas becquerianas, como El beso.

Jordi Jové, en su libro, La fantasía romántica de las leyendas de Bécquer, dice que “Los personajes becquerianos sienten un impulso de irrealidad que lo arrastra a su perdición, y finalmente a la muerte” (p. 168). Este es el caso del capitán francés en la leyenda El beso, quien estando alojado en la iglesia-convento del Carmen Alzado de Toledo, y en medio del cansancio y bajo la influencia del alcohol, cree ver en doña Elvira de Castañeda, a la mujer de sus sueños. La hermosura sin igual de esta mujer de piedra lo hace ver espejismos. El capitán cree que ella lo llama y que quiere que la bese. Bécquer en esta leyenda una vez más hace alusión a la mujer como objeto tentador.

Jové, en una explicación acerca del carácter misterioso, y fantástico nos dice que son “estímulos sensoriales de sueños y visiones, imágenes oníricas, provocadas por el cansancio, la juventud, el amor y la poesía, que están destinadas a la evasión de la realidad.” En cuanto el pecado, Bécquer muestra en el capitán a un hombre obsesionado por darle un beso a una mujer de piedra, para calmar la pasión que le consume, profanando así la tumba en donde yacen los cuerpos de doña Elvira y su esposo. El capitán recibe como castigo a semejante ofensa, un golpe en la cara, con un guante de piedra por parte del esposo, provocándole la muerte.

Los protagonistas de estas leyendas muestran su amor enfermizo hacia la belleza de la mujer como Pedro Alfonso de Orellana en La ajorca de oro, y el capitán en la leyenda El Beso.  Las leyendas becquerianas muestran un estereotipo en los personajes masculinos, que son hombres enamorados, valientes, y fuertes. Mientras que los personajes femeninos son todo lo opuesto; son personajes con la hermosura angelical, como Doña Elvira de Castañeda, en El Beso y María Antúnez, en La ajorca de oro, quien es también caprichosa, vanidosa, y manipuladora. Pere Rovirá escribió en su ensayo sobre Bécquer, La casa fantástica, y dice que “Los personajes masculinos becquerianos siguen los impulsos de corazón, y dejan a un lado la razón y el miedo.” Es por eso que sucumben ante la presencia de una mujer hermosa, bien sea de carne y hueso, o de piedra. Esta cita coincide con el método que se usa por Bécquer. La tentación que es personificada por la mujer que con su belleza está siempre tentando al hombre, y cubriendo su yo interior, de maldad, y capricho. El pecado está simbolizado por el cuerpo del delito, como es el robo de la ajorca y el beso del coronel, y el castigo está representado con la locura de Pedro y la muerte del coronel. El método que usa Bécquer de relacionar la religión con la tentación, el crimen y el pecado, es la causa del impacto literario en sus leyendas.

Urraca

Urraca es una mujer que no sigue las normas de la sociedad medieval y las rompe de muchas maneras. Urraca cuestiona muchos aspectos de lo que debe hacer una mujer en una sociedad patriarcal. Ella las rompe con el hecho de contar una crónica que no va en un orden cronológico e incorpora los sentimientos. Ella usa la verdad y lo inventado para completar su crónica. Urraca usa su sexualidad para manipular sus esposos, amantes, obispos, monjes entre otros para poder ser la mejor reina posible. El hecho de que una mujer sea reina rompe la idea que solo los hombres pueden reinar. Urraca también se asocia son figuras marginadas. Se asocia con gente que son vistas negativamente en la sociedad y la iglesia. Urraca es una mujer que hace lo necesario para ser reina y proteger lo que es suyo a costa de lo que sea. Una mujer feminista y fuerte para su tiempo.

La crónica que Urraca da es un desafío como lo es todo lo que hace en su vida. La palabra crónica viene de la palabra “cronos” del griego. Una crónica tiene que ser una que describe eventos en una forma cronológica. No debe saltar la lógica del tiempo. Urraca cuenta una crónica para que se sepa su versión de la verdad de los hechos. En el tiempo de Urraca, que eran los años medievales, era normal que el hombre redactara una crónica. Era un tiempo donde la sociedad era patriarcal. Una sociedad donde el hombre tiene control de mucho de lo que pasa con libros, reinados, y muchas otras cosas. Una mujer no escribía crónicas porque no se veía como una Historia real. La mujer es una que se basa en sus sentimientos y no conduciría a una crónica aceptable en la sociedad.

Urraca rompe las normas fijas sobre cómo se escribe y cuenta una crónica. Ella le cuenta a Roberto, un monje, su historia saltando la lógica del tiempo y contando sobre personajes que no vienen al caso. Ella usa la primera y tercera persona en su relato. La primera persona es cuando ella usa el “yo”. Cuando ella usa la primera persona, se refiere a los sentimientos de su historia. Ella le cuenta lo que pasa tocando los sentimientos de Roberto y de las personas o hechos que cuenta. Esto es algo que no se ve en las crónicas normalmente. Una crónica es la historia con hechos reales y nada más. Urraca rompe esa norma y toca el tema de los sentimientos. Al igual, Urraca desafía las normas al usar el espacio privado en su historia. Cuando habla de su madre, Urraca habla de su casa y la recamara donde ella estaba. Urraca mete a su lector en espacios que otras crónicas no han hecho que es llevarnos a lugares muy íntimos que también toca al lector de una forma diferente. La primera persona es la historia que llega a los sentimientos y que se ha hecho antes y por eso desafía a todas las crónicas antes escritas en su tiempo.
La tercera persona se usa cuando Urraca se refiere a ella misma como la Reina. Aquí, la Reina usa más técnicas conformes a las crónicas aceptadas. Ella se refiere a los hechos que pasaron mientras ella reinaba. Ella usa aquí los espacios públicos. Urraca en general usa más la manera que no es tradicional. Urraca tiene muchas verdades versus la Historia universal de la verdad que es la expectativa. Urraca inventa y eso es algo que no es visto como algo bueno en su tiempo. Es una manera como mujer rompe las normas. Ella libera la estructura de la crónica y la política en el rol de la mujer al escribir esta crónica. “Los cuentos y la realidad, Roberto, en ocasiones se confunden”.
En el siglo XI, las mujeres eran vistas más sumisas en la sociedad patriarcal. Lo que esto significa es que el hombre dominaba sobre la mujer sin importar los sentimientos de ella. La vida de Urraca se refleja en el tratado de su padre hacia su madre. Su madre Constanza tuvo una vida de rechazo y humillación mientras estuvo casada con Alfonso XI, padre de Urraca. El padre de Urraca dominó la relación que tuvo con sus amantes, incluyendo la relación con Constanza. A pesar de que Constanza era restringida hacia cierto poder, ella sabía cómo manipular al hombre y esto lo sabemos por los actos de la misma Urraca. Al igual sabemos que Constanza influenció la vida de Urraca al llevar una vida más independiente como mujer. Los derechos de la mujer eran restrictivos al hogar y al cuidado de su hombre. Constanza tuvo que compartir su hombre con otras mujeres ya que ella no pudo darle al varón que él deseaba. Ella era la otra, la mujer sin derecho a reclamar su posición.
Sin duda alguna, Constanza supo superar sus derechos como mujer al saber cómo controlar al hombre en una forma diferente y con discreción. Aunque no era ¨poder¨ de reinado lo que ella poseía, lo que Constanza tenía era el poder que toda mujer suele utilizar, el poder de la seducción. ¨Constanza no eran tan débil como yo había pensado, pero sus armas eran los rezos, las jaculatorias y la coquetería sabiamente administrada¨´ (Ortiz 17). Hubieron varios casos en los cuales su forma de hablar, su cuerpo, su sexualidad hacia los hombres en que llevaron a Constanza más allá de lo que una mujer lograba obtener. Constanza sabía manipular a los monjes para poder obtener su lado. El rol de la mujer era visto como un ser humano débil sin protección y sin autoridad. Se dice que los actos de la mujer fueron los que ocasionaron varias desgracias como la que ocurrió en la ciudad de Toledo. Constanza se reconoce como la mujer que tuvo culpa en la construcción de la catedral de Toledo. Muchos culparon los problemas religiosos en el pueblo por consecuencia de la influencia de Constanza. Pero gracias a la influencia de Constanza, hoy en día se puede apreciar la segunda catedral gótica más grande de Europa.
Pedro de Lara y Gelmírez fueron dos de los tantos amantes que tenía Urraca. Gelmírez era un obispo, del cual era visto como un Dios por los monjes. Urraca se refiere a Gelmírez como el su gran aliado, el gran vencedor de su torneo (Ortiz 21). Un obispo mantiene el control y vigilancia de las leyes de la iglesia. Si Urraca lograba seducir al hombre con más poder de la iglesia, entonces esto significaba que podía manipular con facilidad a los que estaban debajo del poder del mismo obispo y finalmente poder llegar al poder que ella siempre deseó.
Raimundo de Borgoña fue el primer esposo de Urraca, padre de sus dos hijos, Alfonso XII y Sancha Raimúndez. Este matrimonio fue organizado por el padre de Urraca, pensando en la única posibilidad de que el Imperio se mantuviera y así poder unir las dos coronas más poderosas de todos los reinos peninsulares (Ortiz 40). Al igual que el caso con su segundo esposo, Alfonso de Aragón, quien era homosexual, Urraca solo veía por el bienestar de que su hijo Alfonso Raimúndez que heredaría ambos reinos tras la muerte de Urraca.
El monje Roberto solo fue otra víctima más de Urraca. Se da a entender que esta crónica fue narrada solo para él, pero en distintas ocasiones se destapa el verdadero propósito de su relación con él. Al principio se puede distinguir el control que el monje Roberto tiene sobre la reina Urraca. Urraca es una prisionera que se encuentra encerrada en una torre por causa de su hijo Alfonso VII y el obispo Gelmírez. La relación de la reina y el monje comenzó un poco distante, él como monje solo se encargaba de llevarle la comida y para hacerle compañía y se ponía a pintar sus cuadros mientras ella procedía con largas conversaciones que al monje le agradaban. Por medio de las conversaciones que ocasionalmente ocurrían en la celda, Urraca fue poseyendo control sobre el monje Roberto sin que él se diera cuenta. Lo más curioso es que esto fue aprendido por su madre, Constanza, ya que ella lo menciona en varias ocasiones. “Y a partir de aquel día comprendí que si yo era capaz de aunar el rigor de mi padre con el ‘saber hacer’ de Constanza, no habría nadie que pudiera interponerse en mi camino hacia el imperio” (Ortiz 19). Es claro que el ´saber hacer´ del cual ella se refiere es el acto de sobresalir como mujer, y si eso consiste en defraudar a la misma familia pues era válido. Nada podía interferir en su deseo de llegar a apoderarse de todo lo que a ella le pertenecía.
Al final de la novela vemos como los papeles de ambos personajes se cambiaron. Él resultó ser el débil de la relación que ocasionó la manipulación de la reina que al final tuvo control propio sobre él. ¨Yo fui aquella que escapó de la torre-fortaleza del Castellar, rescatada por Gómez González, y yo fui la que, segura ya en mis tierras, reuní un poderoso ejército para combatir a las tropas de mi esposo, y fui también la que decidió que fuera el conde de Lara el que mandara ese ejército para rebajar las ínfulas de Gómez González, que desde la enfermedad de Alfonso se atribuía demasiados derechos¨ (Ortiz 110).
Urraca desafía las normas al ser una mujer que acepte y valore figuras marginalizadas. Las figuras marginalizadas son personas que no son aceptadas en la sociedad. Hay tres figuras que no son vistas con afecto en la sociedad en la crónica de Urraca. Poncia es una bruja que va contra los ideales del cristianismo. Cidellus, un judío, es visto como alguien no bienvenido en la sociedad por el hecho de ser judío y no católico. Alfonso, el segundo esposo de Urraca, es un hombre homosexual que es marginalizado por su preferencia sexual. Las tres figuras son ejemplos de lo que la sociedad no aceptaba y Urraca como mujer que rompe las normas acepta a cada persona de una manera particular y desafía el rol de la mujer en la sociedad.
Poncia es una bruja que le daba muchos consejos a Urraca. Urraca aprendió de la brujería con ella. Urraca apreciaba y aprendió de una bruja y eso va en contra de lo que la sociedad y la iglesia veían aceptable. Poncia le deja saber a Urraca que ella será reina de Toledo. Para empezar, una reina no es vista como algo positivo. El hombre es quien gobierna y manda. Una mujer que reine es anormal. Una bruja que le diga que una mujer será reina es rechazo del rol de la mujer en la sociedad. Urraca mata dos pájaros con un tiro al aceptar una bruja y aceptar y reconocer que ella será reina. “Poncia tuvo fe en mí y desde aquel día confíe en ella, y su confianza desencadenó esa voluntad y esa energía que tanto me ha ayudado, y por eso, la conserve a mi lado….”(Ortiz 58).
El judío era un médico y sabio que ella apreciaba por sus consejos. Urraca usaba sus ideas para su reinado y tácticas. Un judío no era católico as que la sociedad no veía bien a Cidellus. Urraca rompe las normas al querer ser mujer reina y aparte usa a Cidellus como un hombre de consejos para su forma de reinar. Cidellus le deja saber a Urraca que lo más importante son las letras, es decir, ser una persona culta y estudiada. Esto no es algo típico de una mujer y eso es romper las normas. Ella es una mujer muy inteligente y sabe manipular gente y eventos para poder ser la mejor reina. Urraca tiene una personalidad como hombre cuando se trata de sus tácticas para conservar su reinado. Una mujer no debe ser tan fuerte ni tan inteligente en cosas de reinados.
Alfonso de Aragón fue el segundo esposo de Urraca. Alfonso era un hombre homosexual pero casado con Urraca. Urraca aunque tuvo muchos amantes, una característica atípica de una mujer, se casó con él por mantener control de su reinado. Alfonso por ser homosexual es una figura marginada. La iglesia católica nunca lo aceptaría. Incluso Urraca tuvo que tener relaciones sexuales en frente de otros para que su matrimonio fuera uno creíble. Una mujer no se casa con un homosexual por gusto. Urraca usa eso como una manera de seguir en marcha con su plan de ser reina. Una mujer de su tiempo no estaría de acuerdo de casarse con un hombre homosexual. Estas figuras ayudan a moldear el tipo de mujer que era Urraca, una mujer que no sigue las reglas de la sociedad de su tiempo. No le importó que a estas personas las veían mal. Ella siguió con su plan y no le impidió en su rompimiento de lo que debe hacer y ser la mujer.
La novela de Urraca por Lourdes Ortiz nos destaca los cuestionamientos hacia el rol reducido de la mujer en la sociedad medieval. Por medio de su crónica, el uso de la sexualidad y las figuras marginadas, ella logra romper normas que las mujeres seguían. Su vida es un desafío del rol de la mujer en la sociedad medieval. Urraca quería que su pueblo supiera su versión de la “verdad” para que la gente la aceptara. Y como siempre logrando desenvolver el desafío de su rol femenino para su conveniencia. Nadie puede menospreciar el poder de una mujer cuando tiene estructuras fijas.

Video y Texto Por:

Jessica Yandún y Mónica Morales

Toledo Inquieta y Enloquece

Toledo inquieta y enloquece

La ciudad de Toledo es un sitio de magia y de locura por distintas razones. Aquí se puede encontrar la riqueza de la cultural cuando se trata de la comida, la música, las tradiciones religiosas, la mezcla de las tres culturas y sobre todo el arte. Al trascender por la ciudad es impresionante encontrar las capas de civilizaciones que añade ese toque diferente a Toledo, más conocida como la ciudad de las tres culturas, que no se puede ver tanto en otros sitios. No cabe duda que Toledo siempre fue un lugar en donde muchos escritores literatos, pintores, compositores, humanistas entre otros pudieron realizar grandes de sus obras maestras. Como turistas, podemos ver como el misticismo y lo sobrenatural en Toledo no ha cambiado en el transcurso de los siglos. Aun se puede ver esa realidad transmundana que se refleja al caminar por la ciudad de Toledo y que les dio la inspiración a muchos artistas famosos como lo vemos en las obras maestras del pintor Doménikos Theotokópoulos, conocido como el Greco y el literario Teófilo Gautier.

Teófilo Gautier logra relatarnos sus primeras impresiones de la ciudad de Toledo en su fragmento “impresiones”. Gautier describe cómo es que fue su llegada a la ciudad en una forma descriptiva que logra que el lector capte una visión sensacional sobre lo visto. En este relato de la ciudad de Toledo, Gautier logra describir sus bellas calles estrechas, su arquitectura única, su mezcla de culturas  y como todo un poeta logra describir la naturaleza que le viene con facilidad al mencionar los colores extremos que tiene la hermosa ciudad. ¨Esta vista tiene la particularidad de que carece de aire ambiente y de esa neblina que en nuestro país envuelve todas las perspectivas lejanas la transparencia de la atmósfera deja toda su precisión a las líneas y permita distinguir los menores detalles a distancias considerables¨ (Gautier). Siendo mi primera vez en esta ciudad fascinante, mis impresiones no fueron muy diferentes a las que tuvo Gautier siglos atrás.

Mi primer día en Toledo fue el 14 de junio y mi estancia una duración de cinco semanas. Es difícil de explicar las emociones al tratar de describir todo lo extraordinario y místico que se ve al entrar a la ciudad de Toledo. Hay tanta historia en un espacio tan reducido que hace miles de años fue habitado por tres diferentes culturas, musulmanes, judíos y cristianos al mismo tiempo. Algo que no era común en una ciudad.  Empezando el recorrido por la calle de la sillería, se ve a lo largo una calle muy estrecha de piedra de lo cual fue muy probable que haya sido igual en el tiempo de Gautier. Los edificios tienen fachadas de ladrillos pero se ve como a lo largo del tiempo se han estado reconstruyendo diferentes fachadas de cemento. También se puede ver como algunos edificios eran de una o dos plantas y ahora se han fincado más plantas en la parte superior. Los edificios son tonos similares, amarrillo muy pálido, naranja pálido, y en ocasiones se muestra el rojo del ladrillo.

En algunas esquinas se encuentran unas argollas en donde solían amarrar a sus caballos fuera de sus casas. Es difícil de entender cómo es que los habitantes de la ciudad manejan con mucha comodidad por estas calles tan estrechas. Antes del siglo XIX, la transportación de los habitantes era por medio de caballos y carretas, siendo que las calles siempre han sido tan estrechas no habría el mismo problema que hoy. Lo curioso es que es muy difícil de encontrar calles rectas, la mayoría de ellas son curveadas, algunas más estrechas que otras, y con la posibilidad que te encuentres atrapado sin salida al otro lado. Las calles transmiten un sentido de encerramiento, del cual es difícil no presenciar en todo el casco histórico.

Las puertas son grandes y muy antiguas, algunas de madera y otras de fierro, tal y como lo menciona Gautier. Efectivamente, se pueden apreciar las bolas que decoran las puertas y los barrotes, es algo muy frecuente como lo dice él. Dentro de estas puertas enormes, se puede ver otra puerta más pequeña por donde entra y sale la gente. El color de las puertas es muy oscuro, casi marrón, con decoraciones de pilares de granito azulado en los marcos. Estas puertas antiguas conservan la historia que desde hace siglos la ciudad de Toledo ha mantenido viva.

La expresión de como Toledo es una cárcel para Gautier es una realidad que hoy en día lo podemos sentir. Las calles son tan estrechas, como un laberinto, que te da la sensación de no tener una salida, un destino seguro. Al caminar puedes sentir el estrés, la preocupación del tener que cuidarte por los coches que logran navegar por esta ciudad. Claro, que el tiempo de Gautier no había coches, pero quizá la gente y los caballos eran parte de su estrés. Un pueblo muy habitado en donde el pueblo ya no cabía.

Una figura muy importante en esta tan bella ciudad es la del Greco. Doménikos Theotokópoulos, ahora conocido como el Greco, fue un pintor muy famoso por sus obras que con su estilo único llegó a finales del renacimiento. El Greco tuvo una vida muy interesante pero no fue hasta el año 1577 que llegó a la ciudad de Toledo en donde obtuvo fama como pintor. Toledo ahora tiene el privilegio de conservar la gran mayoría de las obras que el Greco mismo pintó. El Museo del Greco conserva una de las cinco exposiciones de los apostolados, se dice que es el apostolado con mayor calidad. Esta es una razón más al decir que Toledo es una ciudad mágica que enloquece la mente del hombre al darle el toque único a cualquier artista.

El estilo personal del Greco se describe como único, influenciado por el arte italiano. Siempre transmitía su visión al lienzo con una iluminación en el personaje que le daba vida. Sus colores tienen un tono muy intenso. La técnica de cómo trabajar los pinceles por medio de las pastas es una forma de reconocer las obras del gran artista. Se dice que la exposición de los apostolados no está totalmente completa, aun se puede ver como algunos personajes señalan estos rasgos por medio de partes del cuerpo incompletas. Otra cualidad muy interesante de estas obras son los rostros de los personajes. Al estar frente a ellos, se puede notar en las manos que estos personajes fueron pintados en constante movimiento al igual que sus miradas. Es difícil ignorar las miradas perdidas de estos personajes , un poco inquietas, reflejando quizá un estrés del cual da mucho de qué hablar.

En 1956 el médico y humanista Gregorio Marañón hizo una investigación en la ciudad de Toledo, donde el Greco creó la mayoría de sus grandes obras maestras. En esta investigación el doctor Marañón quería demostrar la táctica que el mismo Greco utilizaba al pintar sus obras y transmitiendo la locura que abre al mundo y nos hace ver cosas que nunca jamás hubiéramos podido ver. Se dice que el Greco iba a los manicomios y utilizaba a los enfermos mentales que estaban internados como modelos para sus pinturas. Les ponía el vestuario, como el de los apóstoles, y luego los pintaba en un lienzo, transmitiendo sus movimientos y sus expresiones de la cara y mirada en la obra. Lo más interesante es pensar en ¿Por qué El Greco hacía esto? ¿Por qué utilizar a los locos y no a personas sin algún tipo de enfermedad? Bueno, la conclusión de esta investigación fue muy interesante. El médico Marañón fue a los hospitales y retrató a los enfermos mentales vestidos como en las obras de los apostolados. Se destacó que la mirada perdida que estos personajes transmitían al lienzo era parte del arte con el que jugaba el mismo Greco. La mirada perdida en la cara de los locos nos daba la mirada de sobre excitación de la vida. Por medio de la investigación se presentaron fotografías comparadas al lado de las obras de El Greco. Los personajes son muy similares, el pelo y barba larga, vestuario de los apóstoles, movimiento de las manos, expresiones del rostro, y la mirada perdida.

Tras el trabajo de los artistas mencionados, se puede establecer la conclusión de que la ciudad de Toledo transmitió una gran inspiración que culminaban sus grandes obras. Gautier tenía la inspiración de la hermosa ciudad al transmitir sus emociones en unas hojas de papel. La riqueza de las tres culturas sin duda le da el transcurso perfecto a la historia que aún podemos encontrar en Toledo. El Greco transmitió la locura y el estrés de la vida toledana en sus obras que aún se conservan en varios sitios en la ciudad. Como turistas, podemos sentir esa sensación al caminar por las calles extremadamente estrechas. Es una sensación de estrés al pensar que un coche te puede llevar si no se tiene cuidado al verles pasar. La población aún sigue creciendo y no hay más remedio que fincar por encima de las plantas ya existentes. Aunque Toledo es una ciudad muy antigua, también transmite algo de modernismo que te hace pensar que estamos en el siglo XVI y no en la época de los grandes maestros como Gautier y el Greco. Con estrés o con locura, Toledo siempre será la ciudad de inspiración de muchos grandes maestros.

 

Los lugares históricos de las leyendas de Bécquer

Video por Mónica Morales

Texto por Jessica Yandún

<<Los dos lados de la mujer en las leyendas de Bécquer>>

Bécquer hace una contradicción sobre las mujeres en las rimas y las leyendas porque reconoce la idea de la mujer como una ideal que se ve en las rimas y la realista que se ve en las leyendas como forma de exponer los dos lados de la mujer que tiene que ver con la idea del romanticismo del choque de la realidad. A continuación explicaremos estas ideas y el porqué Bécquer hace tan grande contraste con las mujeres.

Los románticos de la literatura tenían muchas ideas idealistas. Ellos buscaban lo ideal en todo de su alrededor. Ellos buscan lo ideal en el amor, la naturaleza, y en ellos mismos. Es por eso que lo imposible está muy presente en sus leyendas y rimas. Sobrepasar los límites es lo que los románticos valoraban.

Ellos tienen un espíritu individualista. Ellos veían su alrededor y valoraban mucho lo que ven desde su punto de vista. Los románticos literarios tienen la mejor imaginación y la usaban para poder expresar sus ideas ideales en su literatura. Esta idea de la imaginación ayuda a crear obras literarias como las de Bécquer que da paisajes, estatuas y mujeres con una descripción fenomenal. Como cada romántico, Bécquer produjo sus emociones por medio de sus rimas.

Tenían una idea idealizada sobre el amor.  El amor era un tema muy prominente en el romanticismo. La idea del amor en el romanticismo es un amor inalcanzable e imposible. La mujer era una idea muy importante para los románticos.  Ellas eran lo más hermoso y lo más diabólico. Ellas empujaban a los hombres a hacer cosas imposibles e inalcanzables.  Se puede ver la idea de la mujer ideal en muchas de las rimas de Bécquer. Esta mujer es una que es ideal, hermosa y la perfección. En cambio en las leyendas se ve la mujer realista, la mujer diabólica que hace que los hombres hagan cosas sin sentido que les trae castigos y sufrimiento.

Un aspecto del romanticismo es el choque de la realidad y la irracionalidad. El romántico tiene una constante batalla en lo que es la realidad y lo ideal. La mujer en las obras de Bécquer tienen esta dicotomía en sus obras de lo irracionalidad y lo real. Esto es si es la idea básica de lo que es el Romanticismo y está muy presente en la idea de la mujer en las obras que vamos a examinar.

Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida es el verdadero nombre pero se conoce como Gustavo Bécquer. Tomó el apellido de sus antepasados como lo había hecho su padre al firmas pinturas. Bécquer nació en Sevilla en 1836. Su padre un pintor murió cuando tenía cuatro años y su madre a los diez. Al morir sus padres, Bécquer se fue a vivir con su madrina que tenía dinero y proveía libros que hiciera nacer el amor de la literatura en él. Toledo fue el lugar favorito de él y donde se inspiró a escribir sus más famosas leyendas.

A los dieciocho años se fue a Madrid donde conoció a Julia. Las rimas famosas son inspiradas por esta mujer que lo dejó por un hombre más rico. Después, conoció a Casta que fue su esposa hasta su muerte y con quien tuvo tres hijos. Casta lo engañó después de unos años y le causó mucha tristeza. A Bécquer desafortunadamente le dio Tuberculosis y murió a los treinta y cuatro años en 1870. Sus últimas palabras fueron, “Todo mortal”.

La mujer ideal que se ven en las leyendas es la mujer que es mala, diabólica, extravagante, seductora, chantajista, sobrenatural, caprichosa y sobre la causante de la desgracia del hombre. Podemos ver en La Ajorca de Oro que se publicó en 1861 la idea de esta mujer. Bécquer escribe en esta leyenda, “…hermosa diabólica, que tal vez, presta el demonio a algunos seres para hacerlos sus instrumentos en la tierra”.

María manipula a Pedro a robar la ajorca de oro de la patrona de Toledo que es un crimen y un pecado. Pedro por el amor sin límites que tiene hacia ella lo impulsa a hacer algo que estaba contra su voluntad. Aquí podemos ver lo negativo que se presenta la mujer que es lo contrario de la rimas de Bécquer de la mujer ideal, hermosa, buena, y perfecta. María usa su llanto para debilitar Pedro. Pedro como un instrumento y víctima de la mujer hace algo que es visto malo y que le causa un castigo. Su castigo que es volverse loco. “La  amaba con ese amor en que se busca el goce y sólo se encuentra martirios”.

El beso también tiene la mujer realista. El beso fue publicado 1863 y da la historia de un capital que se enamora de una mujer llamada Elvira de Castañedas que era una tumba y hecha de mármol. El capitán se enamoró de esta representación de mármol. Era una mujer hermosa y con su hermosura cautivo al capitán e hizo que cometiera un insulto.  El insulto es de querer besarla sabiendo que su esposo está al lado de ella. Al capitán le hacían burla pero a él no le importó. Esa mujer era lo suficientemente importante para hacer algo que era obviamente loco e insultante.

La belleza de Elvira hizo que el capitán se enamorara de ella y causará que él muriera. Al querer besarla, su esposo aunque esté muerto y sea de mármol, le dio una bofetada. El capitán entonces empezó a sangrar. “Arrojando sangre por los ojos, boca, nariz, había caído desplomado y con la cara deshecha al pie del sepulcro”. El capitán no tuvo remedio de hacer esto por su amor hacia Doña Elvira. “…sólo un beso tuyo podrá calmar el ardor que me consume”.

En la leyenda de Cristo de la Calavera publicada en 1871 tiene una idea de la mujer más realista en una forma diferente a las leyendas anteriores. Doña Inés de Tordesillas era una mujer muy hermosa. Ella “llamaba la atención por su belleza incomparable…”.  Doña Inés era una mujer coqueta y burlona porque sabía que era muy hermosa. Lope y Alfonso eran enemigos en el amor pero amigos en realidad. Ellos eran los dos hombres que a Inés le llamaba más la atención. Ella era la mujer mala que hacía que estos dos hombres decidieran pelear y matarse por el amor de esta diabólica mujer.

Cuando Lope y Alfonso decidieron pelear en una calle llamada Cristo de la Calavera, la luz se apagaba en cuanto tocaban espadas. Esto pasó tres veces cada que tocaban las espadas. Al final, ellos decidieron que Dios no quería que pelearan por esa mujer. Algo que no había pasado en otras leyendas. Ellos deciden ir a ver a Inés para que ella decidiera por quien irse. Al llegar, vieron a Inés con un hombre bajando de su ventana y los dos se rieron y decidieron ser amigos. Aunque no fue un final triste para ellos, la imagen de la mujer es aún vista como mala y aparte engañosa y con un aspecto de pícara. Ella al final de la historia derramó una lágrima por sabía que ellos habían visto el hombre con quien estaba. La mujer es la que sufre y la causante de una casi pelea de dos hombres que eran amigos.

En La Rosa de Pasión publicada en 1864 se puede ver una idea diferente de la mujer. Una idea muy diferente a la de las leyendas anteriores. La mujer en esta leyenda tiene las dos versiones de la mujer. Una mujer ideal y una realista. Una mujer mala y una mujer virtuosa. Ella es una heroína en esta leyenda porque sacrifica su vida por el amor de un hombre de otra religión. Ella siendo judía se enamora y defiende el amor de su querido que es cristiano.  Ella es vista como una mujer con virtudes. Ella no usó su belleza como una manera de manipular a los hombres en una forma que les causara desgracia o una tragedia.

A la vez, su comportamiento hizo que su padre se convirtiera en una persona que dejó que mataran a su hija por amar a un cristiano. Su padre le dice que ya no es su hija y se vuelve rencoroso y muy vengativo. Deshonró a su hija y le dio igual que fuera crucificada en la cruz con una corona de espinas.  No fue su belleza sino su forma de ser que hizo que Daniel hiciera lo que hizo. Aquí podemos ver la mujer en una forma más positiva como Bécquer lo hizo con las rimas cuando estaba enamorado de Julia.

Las rimas de Bécquer que fueron publicadas son las obras más idealistas y más ligadas con las ideas del romanticismo. Rima XXI dice lo siguiente, “¿Qué es la poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul; ¡Qué es la poesía! ¿Y tu me lo preguntas? Poesía….eres tu”. Podemos ver la diferencia de las maneras que proyecta la mujer en las rimas al contraste de las leyendas. La mujer es diabólica y manipuladora en las leyendas y en las rimas son mujeres ideales y hermosas que no causan más que la poesía.

Bécquer hace la comparación de las dos mujeres en sus obras porque esto es lo mágico de la mujer. La mujer puede ser ideal y realista y todavía ser lo que motiva el mundo del amor. Las mujeres en estos dos contextos nos dan las dos versiones para apreciar que las mujeres son tan complicadas y tan hermosas a la vez.

En las rimas vemos las mujeres más idealizadas por los románticos. La mujer que se caracteriza más con las ideas de los románticos. Ellas son bellas y en si la poesía. Puede ser que cuando estaba enamorada de Julia no veía a la mujer tan mala poco en las leyendas. Su vida tuve que influir mucho su forma de escribir y su inspiración en ese momento. Al contraste, las leyendas fueron publicadas más tarde en su vida. Ya para ese entonces, Bécquer ya había tenido dos desilusiones con las mujeres. Julia lo dejo por un hombre rico y Casta le había sido infiel. Puede que sus experiencias con las mujeres lo hayan inspirado a tener una imagen más negativa de la mujer.

En el romanticismo hay mucha imaginación y la razón. Se puede decir que el romanticismo es como una cadena de perlas e hilo. Las perlas representan la imaginación, lo romántico, lo ideal, la mujer perfecta. El hilo representa la lógica, los hechos y la mujer que en la realidad de Bécquer es mala y negativa. En el romanticismo se necesita de las perlas y el hilo para tener algo completo. Las mujeres son eso, la idea de lo ideal y la realidad. Bécquer pone las dos mujeres porque se tiene que tener la perla y el hilo. Las rimas las perlas y el hilo las mujeres diabólicas. Las dos mujeres tienen que ser expuestas para el lector. Bécquer hace esto muy bien en sus obras. No hay mujer ideal sin la realista y vice versa. La mujer siempre tendrá dos lados, la buena y la mala. Eso es lo que ha motivado a Bécquer escribir tan rimas románticas y tan espantosas leyendas.