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La Universidad de Castilla- La Mancha

La universidad que está aquí en Toledo se llama la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM). Es un camino de 15 minutos de las escaleras de Toledo y un camino de 10 a 15 minutos de la Plaza de Zocodóver también. Es un campus pequeño de UCLM. La universidad está en edificios muy viejos e históricos como Iglesias pasadas. Mientras que los edificios son viejos, al dentro los edificios son buenos y modernos. Hay cuatros edificios importantes de la universidad. El primero es la residencia. Está en la Plaza de Padilla, y muchos estudiantes de otros países se quedan aquí. Hay unas cocinas, un patio, y una sala para los estudiantes.

También en la Plaza de Padilla está el edificio de las humanidades. Hay muchas aulas aquí y una cafetería.

El tercero es un edifico que se llama Madre De Dios. Es una parte muy importante de la universidad porque tiene muchas cosas. En Madre De Dios, hay otra cafetería, muchas aulas, la biblioteca, la librería, oficinas, y más. Siempre hay personas que están pasando tiempo en el patio de Madre De Dios, donde están muchos bancos, árboles, y plantas. La cafetería sirve el desayuno, el almuerzo, y la cena, y muchos estudiantes y otra gente comen aquí durante el día.

El último edificio es el Palacio de Lorenzana. Es muy grande y bonito, y tiene aulas, un patio, y un auditorio pequeño.

Todos los edificios tienen aspectos bonitos. Es muy diferente de las universidades de los Estados Unidos, pero nos gusta la universidad.

La Ilustre Fregona

El punto culminante del imperio español tuvo lugar en el siglo XVI durante el Renacimiento; sin embargo, entre los años 1598-1602, España sufrió de una despoblación drástica que sirvió para darle fuerza al movimiento Barroco del siglo XVII. Esta reacción a la gloria del Renacimiento llevó un cambio de cultura en España. Durante este periodo de decadencia, la sociedad de España se afligió de la peste y más de 600.000 personas murieron por su causa. También, el Barroco marcó una época en España caracterizada por el poder de la Iglesia en la vida cotidiana. La cultura barroca también fue influenciada por la Santa Inquisición y la expulsión de los moriscos y los judíos que no se habían convertido al catolicismo. Cuando estas poblaciones abandonaron España, se llevaron sus aportes a la economía y cultura afuera del país. Esta expulsión afectó a España negativamente, ya que tuvo que importar productos de otros mercados y como consecuencia vio afectada su economía. Como resultado las jerarquías existentes se hicieron más rigurosas y se creó una jerarquía que controlaba el sistema de clases sociales. La expresión de arte durante esta época enfrentó con un conflicto entre la importancia del individuo que se resaltaba en el Renacimiento y las fuerzas sociales dominantes del Barroco. Este conflicto sirvió como el conflicto básico  de esta corriente literaria.  

Un gran novelista del Barroco fue Miguel de Cervantes, que nació en Alcalá de Henares, España en 1547 y vivió parte de su vida en Toledo. Él tenía un gran amor por esta y la usó como inspiración en algunas de sus obras. Una de estas obras lleva el nombre de La Ilustre Fregona que tuvo lugar en varios sitios en Toledo y fue publicada en 1613. Esta novela cuenta la historia de dos caballeros que en contra de las expectativas de la sociedad de este tiempo experimentan con la jerarquía heredada y logran salir de esta para vivir aventuras y explorar. Sin embargo, las fuerzas dominantes del tiempo vuelven a emerger y, por último, afectan la conclusión de la novela. Los dos personajes de la historia, Carriazo y Avendaño, nacen por sangre noble, bajan la jerarquía y viven como pícaros. Durante este tiempo de exploración con la vida pícara, los dos personajes encuentran la libertad, el amor y la vida libre. Al final, no se pueden escapar el sistema de las clases sociales y se presenta el conflicto del individuo y las fuerzas sociales dominantes para estos personajes. Aunque Carriazo y Avendaño parecen tener cierta libertad en La Ilustre Fregona, Cervantes muestra cómo esta libertad era realmente ilusoria y pasajera, de manera que todos eran esclavos de la jerarquía social, pues el orden se restablece al final de la novela.

A pesar del rigor de estructuras sociales, los individuos dentro de estratos sociales altos gozaban de ciertas libertades que podían ejercer para vivir las experiencias de estratos sociales desaventajados.  La publicación de la obra El Lazarillo de Tormes en el siglo XVII trajo consigo al personaje único para la época que logró ubicarse fuera del sistema de honor. Lázaro, en esta obra, logra sobrevivir por medio de mañas y es un individuo que vive fuera de las estructuras sociales establecidas. Cervantes resaltó la vida libre fuera de las comodidades de un caballero, pero con felicidad de la vida de un pícaro en La Ilustre Fregona. Mientras ser un caballero significaba tener la oportunidad de estudiar, vivir cómodamente y de ser servido, la vida de un pícaro significaba vivir del día a día, tener actividades de ocio como las de jugar a las cartas, apostar, pero también vivir alerta. Se describe en La Ilustre Fregona, que muchos pícaros “han anochecido en España y amanecido en Tetuán” (Cervantes 2) y así se resalta la vida insegura de un pícaro.

Ser un pícaro también se reflejaba en la apariencia que Cervantes describe como: “[…] sucios, gordos y lucios; pobres fingidos, tullidos falsos, cicateruelos de Zocodover y de la plaza de Madrid, vistosos oracioneros, esportilleros de Sevilla, mandilejos de la hampa, con toda la caterva innumerable que se encierra debajo deste nombre pícaro!” (Cervantes 1). Mientras que un pícaro tiene la piel “mulata”, un noble debe ser “flamenco”. Asimismo, uno es menos visible que el otro, en las palabras de Cervantes: “[el individuo debe] trastejarse y sacarse del borrador de pícaro y ponerse en limpio de caballero” (Cervantes 2). 

En La Ilustre Fregona, Cervantes propuso dos personajes que desafiaron su condición de noble y escogieron ser pícaros. Uno de los personajes es Carriazo, que es hijo de un hombre noble y ¨principal¨. Este adopta la identidad de un pícaro para poder experimentar la libertad. Carriazo vive la vida de un pícaro y aunque por su condición de noble, este no encajaba con todas las características físicas y de rutina de tal personaje, él llega a gozar de los beneficios sociales de tal, así “[Carriazo] Dejó con ellos la mitad de su alma, y todos sus deseos entregó a aquellas secas arenas, que a él le parecían más frescas y verdes que los Campos Elíseos” (Cervantes 2). Así pues, el orden se restablece, ya que él regresa a su casa. Por lo tanto,  aunque Carriazo haya tenido la oportunidad de bajar la escalera social, este descenso no es permanente, ya que se ve al personaje volver a su sitio de origen la primera vez para volver a ver a su madre. Cabe resaltar que la libertad experimentada por un noble en esta época es articulada por medio de las cualidades de pícaro. 

En un segundo viaje, ya con su amigo de infancia Avendaño, aunque con la intención de gozar la vida de pícaros llegan a conseguir trabajos fijos. A pesar de tener un trabajo fijo, Carriazo no deja sus hábitos de apostar y entretenerse por medio de mañas. Es así que en una aventura en su posición de aguador, llega a apostar un asno que él mismo había comprado, lo pierde y lo vuelve a ganar porque en la apuesta inicial no se había incluido la cola, como consecuencia todos en la aldea le gritan “daca la cola” como recordatorio de sus mañas. También llega a hacerse el título de “El Rey de los Aguadores”, característica propia de un pícaro.  Al final, como se dictaba en la suerte de la época, Carriazo tuvo que volver a su condición de noble, casarse con alguien de su estrato y vivir como un caballero. Es así que si bien la libertad de Carriazo haya desafiado el orden que se le imponía como noble, Cervantes no continua con este desafío al no permitirle quedarse en su condición de pícaro. Cabe resaltar que Cervantes en otras obras es más estricto en su crítica a este orden impuesto. 

Por un lado, mientras se ve la libertad ilusoria de la vida que tiene Carriazo como un pícaro tras sus juegos y su deseo de vivir independientemente. Por otro lado se puede ver la libertad ilusoria que tiene Avendaño en sus relaciones amorosas con Costanza. Cuando Avendaño le da a Costanza una carta de amor, dice que “a la fama de vuestra hermosura, que por muchas leguas se extiende, dejé mi patria…seré vuestro esposo y me tendré por el más bien afortunado del mundo” (Cervantes 29). Así, se ve a Avendaño decidido a dejar toda su riqueza para buscar el amor ideal en los brazos de Costanza. Se implica que cuando se enamora de ella, él experimenta una cierta libertad que realmente no existía durante el periodo Barroco. Durante la época en la cual esta novela tiene lugar, las clases sociales eran muy fijas y era muy difícil moverse entre ellas, especialmente subir. Por eso, no era muy común casarse con alguien de una clase más baja tampoco. Se mantiene como hipótesis que para Avendaño, la libertad más profunda sería enamorarse y entonces casarse con la mujer de sus sueños: Costanza. Parece que él realiza este sueño, pero no es así. El amor romántico, en esta época, era una cosa muy escasa, especialmente para la nobleza, la cual normalmente tenía que casarse con otros miembros de la nobleza tras matrimonios concertados. Así pues, cuando se ve el matrimonio entre Avendaño y Costanza al final de la novela, es probable que algunos piensen que Avendaño haya usado su independencia para superar las presiones de la sociedad para encontrar el amor verdadero. Aunque ellos están juntos al final, la realidad es que esto nunca habría pasado si Costanza no hubiera sido una noble tal como Avendaño. Para dar un ejemplo, solamente es necesario ver el caso del hijo del Corregidor. Por más que él intenta ganar el corazón de Costanza por sus canciones, ella no responde a sus avances. Si bien, es posible que ella no esté interesada en él, la razón más probable es que Constanza sabe que no hay ninguna esperanza de casarse con él, aunque se amaran. Ella no sabe todavía que pertenece a la nobleza; hecho que Cervantes revela en un artificio oscuro de parentesco que relaciona a Constanza con Carriazo. Entonces, para ella, enamorarse y casarse con un hombre como el Corregidor es poco realista desde su condición social y no dice nada por más muestras de amor que el hijo del Corregidor le da. Volviendo a al caso de Avendaño y Carriazo, el mismo principio aplica. Si sus padres nunca hubieran venido para “restablecer” el orden y para revelarle a Costanza que es una noble así como los hijos, el matrimonio de Avendaño hubiera sido imposible. Ella nunca habría recibido la aprobación del padre de Avendaño y ellos nunca  se habrían casado. 

Sobre todo, a pesar de que la percibida libertad de ambos personajes de La Ilustre Fregona, las fuerzas sociales muy rígidas añaden otro nivel de conflicto con respeto al orden de la historia. Durante el Barroco, una fórmula de la literatura emerge que sigue las normas de presentar el orden, introducir el desorden, y resolver la conclusión con el regreso del orden. Este estilo de escritura se observó en las obras del escritor Lope de Vega, a quien Cervantes criticó mucho a través de sus escritos. Las obras de Cervantes estuvieron marcadas de esta crítica porque el escritor no creía que las fuerzas sociales podían controlar las pasiones de la gente; sin embargo, en La Ilustre Fregona, el mismo Cervantes sigue esta fórmula. Al principio de la historia, Carriazo y Avendaño, quienes nacen de sangre noble, siguen la vida simple de dos hijos de caballeros que representa el orden. A pesar de sus vidas nobles, ellos quieren más en el mundo. El desorden sigue inmediatamente cuando ellos deciden mentir a sus padres y Carriazo dice que “[tenían] voluntad de irse con Avendaño a estudiar a Salamanca” (Cervantes 3). Pero esta mentira permite que los dos caballeros puedan seguir la vida pícara y es así como continúa el desorden de la historia. Después de todas sus adventuras de la vida pícara, no es posible para los dos hombres seguir en esta posición social y al final vuelven al orden original de la historia. Carriazo y Avendaño se hacen caballeros una vez más y revuelven a sus vidas antes de su experimentación con la vida pícara. A pesar de la fórmula del orden-desorden-orden que sigue la literatura del Barroco, Cervantes no apoyaba esta estructura en la mayoría de sus obras. De hecho,  Cervantes introdujo el conflicto entre las clases sociales y el individuo en La Ilustre Fregona en esta manera para representar la gran contradicción de estas ideas durante el Barroco.

Mientras el estilo del Barroco fue caracterizado por la presencia de la decadencia de España, Cervantes no sólo escribió sobre el conflicto entre las fuerzas sociales muy rígidas y la importancia del individuo, sino también la habilidad de vivir entre los dos extremos de ser pícaro y caballero para Carriazo y Avendaño. Sin embargo, el conflicto más representado en La Ilustre Fregona es la percibida libertad de moverse entre las clases sociales, aunque en realidad, esta acción es ilusoria para los personajes y la jerarquía social siempre gana.